El tren monorraíl era uno de los medios de transporte con los que contaba la
Expo 92. Se encontraba a una altura de 6 m , tenía una capacidad aproximada de 4200 pasajeros por hora e incluía novedosos sistemas de climatización , megafonía interior, seguridad, etc.
Desde su interior el pasajero podía disfrutar de la maravillosa panorámica de la Exposición y del singular ambiente de sus calles.
Para poder subir a este peculiar tren se distribuyeron tres estaciones en el recinto : una junto al
pabellón de Andalucía, otra junto a
Plaza de África y otra entre los pabellones de
Cruz Roja y
Túnez.
El recorrido duraba 9 minutos y en su trayecto de 3´1 km pasaba por alrededor de la zona de
Pabellones internacionales y del
Lago de España.
Fue uno de los elementos más característicos que tuvo Expo 92 y que lamentablemente en la actualidad ha desaparecido.