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El Auditorio de la Cartuja contará con una cubierta desmontable

Diario de Sevilla | Jueves, 01 de Enero de 1970, 00:00:00

La cesión del recinto por parte de Agesa al Ayuntamiento sólo está pendiente de la aprobación en marzo del PGOU

Imagen del descartado proyecto
de techado y cierre diseñado por
el Eleuterio Población.

sevilla. La aprobación del Plan General de Ordenación Urbana, prevista para marzo, pondrá fecha a la cesión de la titularidad del Auditorio de la Cartuja por parte de Agesa –sociedad estatal heredera de los activos de la Expo 92– al Ayuntamiento. "La negociación está cerrada y en cuanto el PGOU sea efectivo se realizará la cesión", afirma el delegado de Cultura, Juan Carlos Marset, quien avanza que, descartado por su alto coste (seis millones de euros) el proyecto del arquitecto Eleuterio Población para techar el espacio escénico, éste dispondrá de una cubierta "de quita y pon".

La titularidad municipal supondrá, en principio, un nuevo intento para dotar de actividad y contenido a un edificio emblemático durante años abandonado a su suerte. En noviembre de 2001, y tras un concurso público, Agesa adjudicaba a TCM Audiovisión –grupo empresarial presidido por Francisco Bustamante, ahora también propietario de Giralda Televisión– la gestión del Auditorio. De esta forma acababa el largo litigio entre la sociedad estatal y Auditorio de Sevilla S.A., anterior empresa concesionaria de su explotación, comandada por Ángel del Cerro, y responsable última del lamentable estado que el edificio presentaba a comienzos de la presente década. Tras dos años de absoluto desuso, y con una deuda acumulada de más de 100.000 euros por impago de alquiler, Auditorio de Sevilla S.A. esquivaba finalmente el proceso judicial y devolvía por vía amistosa el control del Auditorio a Agesa. "El contrato, firmado 2002, es por 30 años con una cláusula de renovación automática, consistente por nuestra parte en el pago adelantado de la cuota anual [150.253 euros]. Mientras cumplamos ese requisito renovamos. Con la cesión al Ayuntamiento lo único que cambia es el propietario, pero el contrato sigue vigente", dice Bustamante. Sin embargo, la nueva situación no parece tan clara. La asunción de la titularidad del espacio por parte del Ayuntamiento no sólo conllevará el ya tantas veces anunciado traslado de oficinas y personal del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (actual denominación de la Delegación de Cultura) al Auditorio, sino también la gestión directa del mismo por el equipo de Marset. "El papel que vaya a jugar TCM ya será comentado en su día –dice el delegado–. Lo que está claro es que al Auditorio hay que darle actividad. Y más programadores. Cuento con que haya más empresas implicadas. TCM no tendrá la exclusividad, aunque sí una posición relevante". El grupo de Bustamante, que también cuenta con oficinas en el edificio, ha venido explotando el recinto con espectáculos musicales "en la medida de nuestras posibilidades", dice el empresario, quien no obstante reconoce no haber conseguido los ambiciosos objetivos marcados de introducir el Auditorio tanto dentro del circuito cultural de la ciudad como del circuito internacional de conciertos. "Hemos hecho todo lo que hemos podido y estaba en nuestras manos, pero para dar continuidad a un proyecto así hace falta muchísimo dinero, y ese dinero es público. No puedo decir que no lo haya habido, pero no el suficiente. No tengo dudas de que, con Cultura aquí, sí lo va a haber", añade. Con independencia del futuro que el cambio de titularidad depare a TCM dentro del Auditorio –"si el contrato se rescindiera tendríamos algún tipo de compensación", dice el empresario–, Francisco Bustamante se muestra convencido de que la viabilidad del recinto como espacio escénico atractivo y estable pasa "por dotarlo de un presupuesto. La administración debería involucrarse aquí en la misma medida en que la Junta está en el Central, en que las cuatro administraciones están en el Maestranza o el Ayuntamiento en el Lope de Vega". Ésa es la intención, aunque con matices, anunciada por Marset. "Desde luego –afirma el delegado–. Se baraja que el Auditorio tenga un presupuesto estable, pero hay que tener en cuenta que Cultura presupuesta hoy con un 30 ó 40 por ciento de dinero propio, el resto viene de las cajas, de otras empresas... Lo que queremos es que el Auditorio funcione igual, que nuestra inversión sirva para atraer a otros inversores". Marset cree que "lo aconsejable sería partir de un presupuesto de un millón de euros, para desde esa cifra seguir subiendo", aunque apunta que la gestión de Cultura pasará también "por incentivar a la empresa privada. Por ejemplo, cediendo el escenario para la celebración de conciertos sin cobrar alquiler". En cualquier caso, quedan por comprobar los resultados reales de este efecto llamada sobre la empresa privada toda vez que la disponibilidad del Auditorio a lo largo de todo el año, incluidos los meses de invierno, y la pretendida continuidad de la oferta no parece definitivamente resuelta con la cubierta "de quita y pon" anunciada por Marset, sobre la que ya trabaja la Gerencia de Urbanismo. Ésta, señala el delegado, "pretende enfrentar las inclemencias meteorólogicas", pero difícilmente podrá defender de algo más que la lluvia, no del frío. La situación resulta tanto más paradójica cuando ya en diciembre de 2003 Agesa anunció que asumía la construcción de la cubierta de Población, que sí garantizaba un aislamiento perfecto. "Pero el PP perdió luego las elecciones generales y el equipo directivo de Agesa cambió", explica Bustamante, quien excusa a la nueva dirección en este asunto "por falta de tiempo". "Además –añade–, pese al anuncio, había miedo a emprender una obra faraónica sin que la actividad en el Auditorio estuviera verdaderamente asegurada".

Blas Fernández

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